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¿Nuestro miedo al envejecimiento comienza antes?

 

“El envejecimiento es una mezcla de ganancias y pérdidas” sin embargo, hoy en día, la rica y multifacética experiencia de envejecer ha sido patologizada y reducida a la vergüenza de parecer vieja y sentirse una miseria.

Por supuesto, el miedo al envejecimiento no es un fenómeno reciente, los métodos de “rejuvenecimiento o anti-aging” se remontan a Platón, mientras que la idea de la “Fuente de la Juventud” se popularizó en la época de Alejandro Magno. Lo que es diferente en esta época es que esta ansiedad se vive tristemente/dramáticamente desde bien temprano. Las mujeres hacia los 27 años empiezan la guerra contra lo inevitable lanzadas al Botox.

Scarlett Johansson admitió que empezó a usar productos antienvejecimiento a los 20 años. Ahora hay tantos adolescentes recibiendo inyecciones de Botox que en Reino Unido ya le pusieron nombre al fenómeno: “Teen Toxing”.

En la publicidad se empeñan en lanzar mensajes claramente edadistas. Nos dicen constantemente que 60 son los nuevos 40 pero en esa aceleración miedica por envejecer podríamos decir que los 40 son realmente los 25.

Esto es más o menos cuando ocurre un cambio mayor. Los niños y los adolescentes anhelan hacerse mayores para adquirir mayores rangos de libertad y los privilegios que vienen con el envejecimiento. ¡Por fin tengo los 18! 

Pero ¿qué es lo que ha provocado que esta “juventud” sienta ansiedad por un fenómeno tan natural? La industria cosmética, a través de su marketing, ha desempeñado este papel. Los clientes ahora están segmentados por edad, y el mercado anti-envejecimiento, con nuevos productos para la piel “madura” para los primeros signos de envejecimiento pero también para preadolescentes.

El miedo maximiza los beneficios. Vivimos vidas más largas y saludables que cualquier generación anterior, pero, curiosamente, preocupándonos por el envejecimiento desde bien jóvenes. Lo que vamos a vivir es eternamente preocupados.

El sociólogo Mike Featherstone habló de una “pornografía de la vejez”, un exuberante disgusto por la vieja carne. Esa tiranía también está afectando al género masculino. Todo lo que se decía que los hombres mayores lucen las canas o las arrugas con distinción parece pasado. El mercado necesita nuevos consumidores y al igual que con las mujeres se lanzan sin piedad. Los cirujanos cosméticos reportan un aumento en los procedimientos solicitados por hombres para no ser despedidos de sus trabajos o aquellos que temen la competencia de los hombres más jóvenes.

La polarización de viejos y jóvenes descansa sobre una falacia: que todos los jóvenes poseen la piel perfecta y el pelo brillante, tienen sexo sin parar, vibran de energía y nunca están solos.

La denigración de la edad se basa en la idealización de la juventud, y ambas violan la realidad. Ser joven rara vez es tan maravilloso, ni por viejo miserable. Sabemos por experiencia que no somos siempre felices, dinámicos y hermosos cuando somos jóvenes, así que ¿por qué creemos que estos atributos se invierten inmediatamente cuando alcanzamos los 40 o 50?

 

Tomado de www.qmayor.com 

7 cosas que nunca deberías decir a la familia de un paciente con Alzheimer

 

 

Ahora que comparto mi tiempo de trabajo con familias y personas con Alzheimer, cada vez tengo más claro que hay momentos  en los que la gente no sabe qué decirles. He perdido la cuenta de tantas veces que ha ocurrido, y los comentarios son siempre idénticos. Algunas veces, esas personas medio desconocidas recurren a topicazos, por eso de mostrar interés, y todo acaba siendo tan incómodo como las conversaciones de ascensor con tu vecino del séptimo. En otras ocasiones, la gente que nunca ha conocido a una persona con demencia simplemente no tiene ni idea.

No te alarmes. Respira hondo y trata de pensar en esto: no es su culpa, lo que pasa es que nunca han pasado por ello.

Tanto si eres el vecino del séptimo como si hace tiempo que no llamas a tu amigo por navidad y te has encontrado con que ahora vive con el Alzheimer, considera esto como unos pequeños consejos que te ayudarán a acercarte a esta enfermedad sin hacer pasar por un mal trago a su familia. Vivir con un familiar al que le han diagnosticado Alzheimer no es fácil, sin embargo, tú puedes hacerlo más llevadero. Algunas veces son preguntas de lo más molestas, quizá afirmaciones, pero recuerda: nada de esto ha de salir por tu boca si tienes en frente a un familiar de una persona con Alzheimer.

1. “¿Te conoce?”

¿Tú qué crees? Solo tiene una enfermedad degenerativa que afecta a la memoria y puede producir un deterioro de su vida muy grave. Debes saber que sí suelen recordar cómo se sienten cuando ven el rostro de una persona que les quiere. Puede que hoy recuerden que soy su hija, pero mañana me confunda con su hermana. Esta es la pregunta del millón más sonada. No hace falta que preguntes; la respuesta siempre va a ser la misma. 

2. “Dime si puedo hacer algo por ti”

Claro que sí. Con una persona con Alzheimer en casa, mi energía no rebosa para acordarme de quién me dijo “pídeme lo que necesites”. Mi capacidad mental es casi nula. Mejor puedes preguntarme: ¿Quieres que mañana os lleve la comida? o ¿Quieres que me quede el jueves por la tarde con él/ella y te tomas un respiro? ¡Milagroooo! Se han ofrecido a ayudarme. No le digas que te llame si necesita algo, simplemente ve al grano y concreta tus acciones.

3. “¿Qué tal tu familia?”

Fenomenal. El 99% de los días vivo en una casa donde todo son horarios, medicamentos, puertas cerradas a cal y canto, lloros y estrés. No podría estar mejor. De hecho, quizás la semana que viene nos vayamos a Marina d´Or; se nos ha antojado. Más bien, te sugiero que comentes algo así: “Tu familia está haciendo un gran esfuerzo para adaptarse a esta situación. Dime una sola cosa que pueda hacer por ti para que tengas un poco más de tiempo”. 

4. “Sigue siendo el mismo”

Claaaro… La enfermedad apenas le ha cambiado. Debes hacerte a la idea de que aquella persona que conocías ya no existe o está muy lejos de parecerse. Puede que queden algunos esbozos pero, es más fácil tratar de aceptarlo e intentar darle todo el cariño que puedas. Pixar debería añadir unos créditos a Inside Out para recordar que dentro de la mentalidad de sinsentidos del paciente con Alzheimer sigue estando una persona, como cualquier otra, necesitada de todo el amor del mundo. ¿Te gusta esta forma de pensar? Es la última moda, sobre todo entre los familiares de personas con Alzheimer.

5. Ese típico comentario cuando tu familiar tiene una idea delirante y tú único objetivo es tranquilizarle y mantener la calma. “Qué gracioso, me resulta de lo más tierno, parece una niña pequeña”.

¿Acaso te he pedido tu opinión? Es probable que sepa qué necesita mi familiar en este momento. Solo estás contribuyendo a que mi paciencia se consuma, no he pegado ojo en cuatro días y, sinceramente, tu opinión es lo último que me interesa ahora mismo. ¿De verdad quieres ayudarme? Actúa con normalidad, como si nada estuviese pasando y yo me encargaré del resto.

6. “¿Por qué no te lo traes a tomar un café?”

Intenta comprender que salir con una persona con Alzheimer de casa, en ocasiones, puede ser tan intenso como un viaje en la montaña rusa. Además, los que no tienen ni idea siempre quieren hacer preguntas a la persona con Alzheimer, lo que hace que se sientan ansiosos y sin control sobre la situación. Por cierto, a las personas con Alzheimer les inquietan los ambientes con demasiado ruido, demasiadas personas y…preguntas cuyas respuestas no son capaces de recordar. Así que, gracias por la oferta, pero saldré a tomar un café con él/ella cuando y donde considere oportuno.

7. “El tiempo lo cura todo”

¿Me estás tomando el pelo? Aceptamos las diferencias en la percepción del tiempo pero lamentamos informarte de que estás equivocado: el tiempo no lo cura todo. Suele ser más bien al contrario, cada minuto cuenta, empeora la situación, aunque a veces no nos demos cuenta en el día a día. Ten presente que lo que creas que no puede pasar hoy, puede pasar mañana. De ahí el apellido de la enfermedad, “degenerativa”. Así que te invitamos a percibir el tiempo desde la piel de un familiar que cuida a una persona con Alzheimer.

Nuria Carcavilla

 

 

La comida como terapia para la memoria

 

La mayoría de nosotros tenemos recuerdos de un alimento que nos llevan de vuelta a la infancia. Puede ser un caramelo, una fruta, las croquetas de tu madre… Los recuerdos que nos traen ciertos platos son fieles y muchas veces son más poderosos que otro tipo de recuerdos.

Cuando se come no sólo se usa la vista o el gusto, se involucran los cinco sentidos y eso ofrece un gran potencial para aumentar la memoria de la comida, como asegura Susan Whitbourne, profesora de psicología de la Universidad de Massachusetts (EEUU).

El psicólogo y neurocientífico Hadley Bergstrom, profesor asistente de psicología en Vassar, apunta otro aspecto. Según explica a la edición mexicana del HuffPost, “la memoria del gusto tiende a ser la más fuerte de las memorias asociativas” y se debe a una estrategia de supervivencia llamada aversión condicionada al sabor.

Esto es básicamente lo que sucede cuando se desarrolla un rechazo a ciertas comidas, ingredientes o restaurantes durante un tiempo después de sufrir una intoxicación alimentaria.

“Con la aversión condicionada al sabor el efecto de la enfermedad es tan fuerte que incluso si enfermas horas después de haber consumido un alimento, un recuerdo sumamente poderoso de la comida que ingeriste y del lugar donde lo hiciste regresará con gran fuerza”, asegura Berstrom.

Aunque esto no se relaciona directamente con la infancia, sí sirve para explicar el hecho de que los recuerdos de la comida sean tan poderosos.

Nuestros sentidos y el instinto de supervivencia no son los únicos elementos en juego en lo que a la comida se refiere. La situación —es decir, en dónde te encuentras, con quién estás o el porqué de esa comida— aumenta la fuerza de los nostálgicos recuerdos de la comida.

 

“Los recuerdos de la comida provocan mucha nostalgia porque existe todo ese contexto del lugar donde se prepara o se come, así la comida se convierte en algo simbólico, con otro significado”, añade Whitbourne. “Muchos de nuestros recuerdos como niños no son tanto la tarta de manzana, por ejemplo, sino la experiencia completa de ser parte de una familia, o del ser cuidado con cariño, que le añaden un significado adicional a la cualidad sensorial”.

“La idea de la nostalgia”, asegura Bergstrom, “es que la salsa, por ejemplo, no sólo se asocia con una deliciosa pasta, sino también con la abuela y la casa, y todo eso hace que la comida refuerce los recuerdos. Estos estímulos en el ambiente se asocian con las propiedades que refuerzan recuerdos de esa deliciosa pasta”.

Ésa es la naturaleza de los recuerdos de la comida. No sólo se basan en el hecho o en nuestra necesidad de supervivencia, también se forman en un contexto: la compañía, la situación y las emociones involucradas.

Bergstrom concluye: “Esto es lo que refuerza naturalmente la comida y lo que provoca la formación de un recuerdo en el cerebro”.

Fuente: Julie R. Thomson para el Huffington Post UK

 

Los sonidos mejoran la memoria y el sueño profundo en las personas mayores

 

Según un nuevo estudio de Northwestern Medicine, la estimulación suave del sonido, como la precipitación de una cascada, se sincronizó con el ritmo de las ondas cerebrales de personas mayores, lo que aumentó considerablemente el sueño profundo y mejoró su capacidad para recordar palabras.

El sueño profundo es fundamental para la consolidación de la memoria. Pero con el envejecimiento, el sueño profundo disminuye sustancialmente, lo que los científicos creen que contribuye a la pérdida de la memoria.

La estimulación del sonido aumentó significativamente el sueño profundo de los participantes y sus puntuaciones en una prueba de memoria.

“Este es un enfoque innovador, simple, seguro y no farmacológico que puede ayudar a mejorar la salud del cerebro”, dijo la principal autora la Dra. Phyllis Zee, profesora de neurología de la Facultad de Medicina de Northwestern University y especialista en sueño de Northwestern Medicine. “Esta es una herramienta potencial para mejorar la memoria en las poblaciones envejecidas y atenuar el deterioro normal de la memoria relacionado con la edad”.

El estudio se publicó el 8 de marzo en Frontiers in Human Neuroscience.

En el estudio, 13 participantes de 60 años o más recibieron una noche de estimulación acústica y una noche de estimulación simulada. El procedimiento de estimulación simulada fue idéntico al acústico, pero los participantes no escucharon ningún ruido durante el sueño. Tanto para las sesiones simuladas como para las sesiones de estimulación acústica, las personas realizaron una prueba de memoria por la noche y de nuevo a la mañana siguiente. La capacidad de recordar después de la estimulación simulada generalmente mejoró en la prueba de la mañana en un pequeño porcentaje. Sin embargo, la mejora promedio fue tres veces mayor después de la estimulación de ruido rosa.

Las personas mayores fueron reclutados del Centro de Neurología Cognitiva y Enfermedad de Alzheimer en Northwestern.
El grado de mejora de sueño de onda lenta se relacionó con el grado de mejora de la memoria, lo que sugiere que el sueño de onda lenta sigue siendo importante para la memoria, incluso en la vejez.

Aunque los científicos  aún no han estudiado el efecto de noches repetidas de estimulación, este método podría ser una intervención viable para el uso a largo plazo en el hogar.

La investigación anterior demostró que la simulación acústica llevada a cabo durante sueño profundo podría mejorar la consolidación de memoria en jóvenes. Pero no se había sido probado en personas mayores.

El estudio utilizó un nuevo enfoque, que lee las ondas cerebrales de un individuo en tiempo real y bloquea la suave estimulación del sonido durante un momento preciso de la comunicación neuronal durante el sueño profundo, el cual varía para cada persona.

Durante el sueño profundo, cada onda cerebral u oscilación disminuye a aproximadamente 1 por segundo en comparación con 10 oscilaciones por segundo durante la vigilia.

Giovanni Santostasi, un coautor del estudio, desarrolló un algoritmo que suministra el sonido durante la parte ascendente de las oscilaciones de onda lenta. Esta estimulación mejora la sincronización de la actividad de las neuronas.

 

Después de la estimulación sonora, las ondas lentas de los participantes mayores aumentaron durante el sueño.

Se necesitan estudios más amplios para confirmar la eficacia de este método y luego “la idea es poder ofrecer esto para que las personas lo usen en casa”.

Los científicos de Northwestern, bajo la dirección del Dr. Roneil Malkani, están probando actualmente la estimulación acústica en estudios del sueño nocturno en pacientes con quejas de memoria. El objetivo es determinar si la estimulación acústica puede mejorar la memoria en adultos con deterioro cognitivo leve.

Estudios previos realizados en individuos con deterioro cognitivo leve en colaboración con Ken Paller, profesor de psicología en el Colegio de Artes y Ciencias Weinberg en Northwestern, han demostrado un posible vínculo entre su sueño y sus problemas de memoria.

Referencias:

  1. Nelly A. Papalambros, Giovanni Santostasi, Roneil G. Malkani, Rosemary Braun, Sandra Weintraub, Ken A. Paller, Phyllis C. Zee. Acoustic Enhancement of Sleep Slow Oscillations and Concomitant Memory Improvement in Older AdultsFrontiers in Human Neuroscience, 2017; 11 DOI: 10.3389/fnhum.2017.00109

 

Religión, espiritualidad y vejez


 

La religión y la espiritualidad son conceptos similares pero no idénticos. La religión se ve a menudo como más institucional, más estructurada, e implica actividades, rituales y prácticas más tradicionales.

Sin embargo, la espiritualidad se refiere al intangible e inmaterial y por lo tanto puede ser considerado un término más general, no asociado con un grupo particular (religioso) u organización. Puede referirse a sentimientos, pensamientos, experiencias y comportamientos relacionados con el alma o una búsqueda de lo Sagrado.

La religión tradicional implica responsabilidad; La espiritualidad tiene menos requisitos. La gente puede rechazar la religión tradicional pero se considera espiritual. En los Estados Unidos,> 90% de los ancianos se consideran religiosos o espirituales; Alrededor del 6 al 10% son ateos y no buscan significado a través de la religión o una vida espiritual.

La mayoría de las investigaciones evalúan la religión, no la espiritualidad, utilizando medidas tales como la asistencia a los servicios religiosos, la frecuencia de las prácticas religiosas privadas, el uso de mecanismos religiosos para hacer frente (por ejemplo, orar, confiar en Dios y religiosidad intrínseca (compromiso religioso interiorizado).

Para la mayoría de los ancianos en los EE.UU., la religión tiene un papel importante en su vida, con alrededor de la mitad de ellos asistiendo a los servicios religiosos por lo menos una vez por semana.

El nivel de participación religiosa de los ancianos es mayor que en cualquier otro grupo de edad. Para los ancianos, la comunidad religiosa es la mayor fuente de apoyo social fuera de la familia, y la participación en organizaciones religiosas es el tipo más común de actividad social voluntaria, más común que todas las otras formas de actividad social voluntaria combinadas.

Beneficios

La religión se correlaciona con la mejora de la salud física y mental, y las personas religiosas pueden proponer que la intervención de Dios facilita estos beneficios. Sin embargo, los expertos no pueden determinar si la participación en la religión organizada contribuye a la salud o si personas psicológicamente o físicamente más sanas son atraídas por grupos religiosos.

Si la religión es útil, la razón -ya sean las propias creencias religiosas o otros factores- no está clara. Muchos de estos factores (por ejemplo, beneficios psicológicos, estímulo de prácticas saludables, apoyo social) se han propuesto.

Beneficios psicológicos


La religión puede proporcionar los siguientes beneficios psicológicos:

  • Una actitud positiva y esperanzadora sobre la vida y la enfermedad, que predice mejores resultados de salud y menores tasas de mortalidad
  • Un sentido de significado y propósito en la vida, que afecta las conductas de salud y las relaciones sociales y familiares
  • Una mayor capacidad para hacer frente a la enfermedad ya la discapacidad

Muchas personas mayores informan que la religión es el factor más importante que les permite hacer frente a los problemas de salud física y las tensiones de la vida (por ejemplo, disminución de recursos financieros, pérdida de un cónyuge o pareja). En un estudio,> 90% de los pacientes ancianos confiaban en la religión, al menos en un grado moderado, cuando enfrentaban problemas de salud y circunstancias sociales difíciles. Por ejemplo, tener una actitud positiva y esperanzadora sobre el futuro ayuda a las personas con problemas físicos a permanecer motivadas para recuperarse.

Las personas que utilizan mecanismos de afrontamiento religioso son menos propensas a desarrollar depresión y ansiedad que las que no lo hacen; Esta asociación inversa es más fuerte entre las personas con mayor discapacidad física. Incluso la percepción de la discapacidad parece ser alterada por el grado de religiosidad.

De las mujeres ancianas con fracturas de cadera, los más religiosos tenían las tasas más bajas de depresión y eran capaces de caminar significativamente más lejos cuando fueron dados de alta del hospital que los que eran menos religiosos. Las personas religiosas también tienden a recuperarse de la depresión más rápidamente.

Prácticas de promoción de la salud

En los ancianos, la participación activa en una comunidad religiosa se correlaciona con el mejor funcionamiento físico mantenido y la salud. Algunos grupos religiosos (por ejemplo, los mormones, los adventistas del séptimo día) abogan por comportamientos que mejoran la salud, como la evitación del tabaco y el consumo excesivo de alcohol. Los miembros de estos grupos son menos propensos a desarrollar trastornos relacionados con sustancias, y viven más tiempo que la población general.

Beneficios sociales

Las creencias y prácticas religiosas a menudo fomentan el desarrollo de la comunidad y de amplias redes de apoyo social. El aumento del contacto social para los ancianos aumenta la probabilidad de que la enfermedad se detecte temprano y que las personas mayores cumplan con los regímenes de tratamiento porque los miembros de su comunidad interactúan con ellos y hacerles preguntas sobre su salud y atención médica. Las personas mayores que tienen tales redes comunitarias tienen menos probabilidades de descuidarse a sí mismas.

Cuidadores

La fe religiosa también beneficia a los cuidadores. En un estudio de cuidadores de pacientes con enfermedad de Alzheimer o cáncer terminal, cuidadores con una fe religiosa personal fuerte y muchos contactos sociales fueron más capaces de hacer frente a las tensiones de la prestación de cuidados durante un período de 2 años.

Efectos dañinos

La religión no siempre es beneficiosa para los ancianos. La devoción religiosa puede promover una culpabilidad excesiva, inflexibilidad y ansiedad. Las preocupaciones religiosas y los delirios pueden desarrollarse en pacientes con trastorno obsesivo-compulsivo, trastorno bipolar, esquizofrenia o psicosis.

Algunos grupos religiosos desalientan la atención de salud mental y física, incluyendo terapias potencialmente salvadoras (por ejemplo, transfusiones de sangre, tratamiento de infecciones que amenazan la vida, terapia con insulina) y pueden sustituir rituales religiosos (por ejemplo, orar, cantar o encender velas). Algunos grupos religiosos más rígidos pueden aislar y alienar a los ancianos de los miembros de la familia no participantes y de la comunidad social más amplia.

Papel del profesional de la salud

Hablar con los pacientes ancianos acerca de sus creencias y prácticas religiosas ayuda a los profesionales de la salud a brindar atención porque estas creencias pueden afectar la salud mental y física de los pacientes. Preguntar sobre temas religiosos durante una visita médica es apropiado bajo ciertas circunstancias, incluyendo lo siguiente:

  • Cuando los pacientes están gravemente enfermos, bajo estrés considerable, o cerca de la muerte y preguntar o sugerir que un practicante hablar de cuestiones religiosas
  • Cuando los pacientes le dicen a un practicante que son religiosos y que la religión les ayuda a lidiar con la enfermedad
  • Cuando las necesidades religiosas son evidentes y pueden estar afectando la salud de los pacientes o comportamientos de salud

Los ancianos a menudo tienen distintas necesidades espirituales que pueden superponerse pero no son lo mismo que las necesidades psicológicas. Determinar las necesidades espirituales del paciente puede ayudar a movilizar los recursos necesarios (por ejemplo, consejería espiritual o grupos de apoyo, participación en actividades religiosas, contactos sociales de miembros de una comunidad religiosa).

Historia espiritual

Tomando una historia espiritual muestra a los pacientes ancianos que el médico está dispuesto a discutir temas espirituales. Los practicantes pueden preguntar a los pacientes si sus creencias espirituales son una parte importante de su vida, cómo estas creencias influyen en la forma en que se cuidan, si son parte de una comunidad religiosa o espiritual y cómo les gustaría que el profesional de la salud Sus necesidades espirituales.

Alternativamente, un profesional puede pedir a los pacientes que describan su mecanismo de supervivencia más importante. Si la respuesta no es religiosa, se puede preguntar a los pacientes si los recursos religiosos o espirituales son de alguna ayuda.

Si la respuesta es no, los pacientes pueden ser preguntados con sensibilidad sobre las barreras a esas actividades (por ejemplo, problemas de transporte, dificultades auditivas, falta de recursos financieros, depresión, falta de motivación, conflictos no resueltos) para determinar si la razón son las circunstancias o su elección. Sin embargo, los practicantes no deben forzar creencias religiosas u opiniones sobre los pacientes o entrometerse si los pacientes no quieren ayuda.

Referencia al clero

Muchos miembros del clero prestan servicios de asesoramiento a los ancianos en el hogar y en el hospital, a menudo de forma gratuita. Muchos pacientes ancianos prefieren tal consejería a la de un profesional de la salud mental porque están más satisfechos con los resultados y porque creen que tal asesoramiento no tiene el estigma que hace la atención de salud mental. Sin embargo, muchos miembros del clero en la comunidad no tienen un entrenamiento extenso en consejería de salud mental y pueden no reconocer cuando los pacientes ancianos necesitan atención de salud mental profesional.

En cambio, muchos clérigos hospitalarios tienen una amplia formación en las necesidades mentales, sociales y espirituales de los ancianos. Por lo tanto, incluyendo el clero hospital como parte del equipo de atención de la salud puede ser útil. Pueden a menudo tender un puente sobre la brecha entre la atención hospitalaria y el cuidado en la comunidad comunicándose con el clero en la comunidad.

Por ejemplo, cuando un paciente es dado de alta del hospital, el clero del hospital puede llamar al clero del paciente, para que los equipos de apoyo en la comunidad religiosa del paciente puedan movilizarse para ayudar durante la convalecencia del paciente (por ejemplo, proporcionando servicios de limpieza, comidas o Transporte, visitando al paciente o al cuidador).

Apoyo a las creencias y prácticas religiosas de los pacientes

Los pacientes buscan atención médica por razones relacionadas con la salud, no religiosas. Sin embargo, los profesionales de la salud no deben desalentar la participación religiosa de un paciente, siempre y cuando no interfiera con la atención médica necesaria, porque tal participación puede contribuir a una buena salud. Las personas que participan activamente en los grupos religiosos, en particular en las principales tradiciones religiosas, tienden a ser más saludables.

Si los pacientes no están ya involucrados en actividades religiosas, sugieren que tales actividades requieren sensibilidad. Sin embargo, los profesionales de la salud pueden sugerir que los pacientes consideren actividades religiosas si los pacientes parecen receptivos y pueden beneficiarse de tales actividades, lo que puede proporcionar contacto social, reducir la alienación y el aislamiento y aumentar el sentido de pertenencia, de significado y de propósito de vida. Estas actividades también pueden ayudar a los ancianos a centrarse en las actividades positivas en lugar de en sus propios problemas. Sin embargo, algunas actividades son apropiadas sólo para pacientes más religiosos.

Fuente: Última revisión / revisión completa de agosto de 2016 por Daniel B. Kaplan, PhD, MSW; Barbara J. Berkman, DSW, PhD

 

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